Emprendedoras

Emprendedoras

«Ciertamente pienso que quien no vive para servir, no sirve para vivir»

Por Estefanía Hernández de Emprendedoras

En esta gran oportunidad se me ha dado poder acercarme a tí, que estás leyendo ésto, para platicarte un poco de mí; mi nombre es Estefanía, la verdad es que siempre he pensado que el significado de los nombres puede que sea algo que nos inventemos, claramente, pero muchas veces me he topado con que las características coinciden con la personalidad de quien porta el nombre. Mi nombre significa “bien coronada” y no es que me sienta reina ni mucho menos, al parecer es una expresión que quiere decir: «Estefanía es una mujer de bien, que busca el bien para los demás y luego para sí. Nunca dejará de ayudar a los demás».

Y esto me lleva a querer compartirte que fue un proceso largo el poder identificar en dónde queda el amor propio cuando uno sólo está a la disposición de los demás.

Ciertamente pienso que quien no vive para servir, no sirve para vivir, pero creo que existe una línea delgada entre servir y el estar siempre para todos menos para uno/una misma. Y al observarme en este tipo de comportamiento, me mostró la necesidad de ir más allá, querer saber de dónde venía esa inminente necesidad de jamás decir que no a nada ni a nadie, ir más profundo y descubrir que fue por esa tendencia de sentirse aceptado por las personas, incluso necesitado. El camino ha sido largo, ya que, si lo analizamos desde lo cultural, nos enseñan desde pequeños a no ser egoístas, cuando la realidad es que el ser egoísta no es malo, cuando se refiere al cuidado de uno mismo, el compartir es hermoso y la realidad es que en este mundo no hay nada para nosotros, todo está en el dar, en el compartir, en el servir, ahí está el vivir.

Sin embargo, cuando entramos en un círculo en donde nos afecta a nosotros, en nuestro trabajo, en nuestro entorno, sólo para darle gusto a alguien más, es en donde, aprendí que ya no es sano.

Quien me conoce podría contarte que soy muy risueña y abierta, hasta cierto punto segura, alguien a quien no se le complica socializar; pero no siempre fue así. Mi personalidad de niña fue introvertida, mi madre incluso cuenta que me podían dejar sentada en algún lugar jugando con algunos juguetes y yo no me movía de ahí, siempre fui muy “chillona” (lo sigo siendo) y no me gustaba hablar con gente extraña (cosa que ahora disfruto mucho).

Mi papá es ingeniero, estuvo siempre en el ámbito de las ventas, y para quitarme la pena de convivir con más personas, me hacía yo ir a preguntar al de recepción al lugar al que íbamos, y yo recuerdo haberme acercado con mucha pena, detalles quizá tontos pero que a mí me hacían sufrir porque no me gustaban y al final agradezco infinitamente. Sin embargo, desde niña me comentan que fui muy determinada en conseguir lo que deseaba con toda mi fuerza. Hay una anécdota muy linda en mi familia referente a esto último, cuando yo tenía 6 años, yo quería con toda mi fuerza un hermanito, así que para el día de Reyes escribí una carta en donde decía: “Queridos Reyes Magos, este año no quiero juguetes, quiero por favor un hermanito, con amor, Estefanía”.

Ese año, recuerdo que había filas de juguetes alrededor del árbol, incluso una bicicleta y muchos, pero en verdad muchos juguetes, dice mi mamá me tiré a llorar horas porque seguramente algo hice mal en mi cartita y no me habían dejado a mi hermanito, le pedí a mi papá que subiera a la azotea para regresar unos cuantos juguetes y así desde el cielo los reyes magos podrían saber que yo quería devolver los juguetes y que por favor me dejaran a mi hermanito.

 

Historias así en mi vida existen varias, las cuales me hacen recordarme a mí misma que no importa el cómo, siempre y cuando tengas en la mente claro el objetivo, “aparecerá” la solución. Y si te lo preguntabas, no, no soy hija única, sí tengo una hermana menor, a la cual le llevo 7 años. Mis papás se separaron cuando yo tenía 9 años y es algo que agradezco infinitamente, ya que a raíz de eso aprendí qué sucede cuando las personas no ponemos límites desde un inicio, llámese límites de convivencia, límites sobre tu amor propio, límites que conlleva respeto y amor, aprendí que debemos de confiar siempre en nuestro instinto, ya que creo fervientemente que es nuestro corazón quien contiene toda la verdad, sólo que estamos tan distraídos con el exterior que no solemos voltear hacia adentro.

Recuerdo que cuando llegó la hora de todo adolescente a escoger la carrera, yo estaba muy indecisa, incluso pedí ayuda a la UNAM (fui a prepa con sistema UNAM), me fue aplicado un exámen de aptitudes en el cual , por muy bizarro que parezca lo que voy a contarte; el resultado dió que me podía dedicar a lo que yo quisiera.  Eso lejos de ayudar sólo me confundió, así que elegí en la prepa la rama físico matemático, me gustaban mucho las matemáticas y el sistema de irse siempre por lo más difícil hace que si cambias de opinión, será más sencillo, ya que en primer instancia eliges lo difícil y lo que venga será más ligero de llevar.

Cuando salí de la prepa no tenía idea de que haría de la vida, así que me metieron a idiomas y a trabajar de medio tiempo, en ese lapso de tiempo unos amigos desarrollaron un periódico local, y me pidieron apoyo para revisar las ediciones antes de ser publicadas. En una reunión de revisión, una chica se acercó a nosotros para preguntarnos qué era lo que estábamos haciendo, un tanto random la verdad, al final resultó en que la chica nos invitara a unas reuniones que se hacían en CANACO para el desarrollo y crecimiento de emprendimientos. Fuimos a dicha reunión, ahí sucedió mi primer encuentro con lo que quería hacer en la vida, conocí a unos chicos que tenían una comercializadora, me llamó tanto su proyecto que pedí trabajar con ellos “gratis”.

Ahí comprendí que lo que me encantaba, era la variedad de proyectos que una sola cosa puede atender, y así fue como elegí la carrera de Negocios y Comercio Internacional.

Estuve trabajando en el departamento de comercio exterior casi 5 años, hasta que me di cuenta que mi miedo a probar afuera era lo que me mantenía ahí, así que renuncié. La realidad no fue así de rápido, lo dudé un millón de veces, sin embargo, algo que también he aprendido es que ¡la vida te pone incómodo para que te muevas! yo ya me sentía incómoda en esa rutina terrible de hacer cosas que no quería hacer realmente pero “TENÍA” que hacerlas.

A raíz de eso aprendí que siempre pensamos en nuestros miedos como algo GIGANTESCO, y la realidad siempre es otra. Al salir de ese trabajo, que me dejó tantas enseñanzas, se presentó la oportunidad de exportar las monitas que hoy conocemos como Leles a España, y así es como comencé en el ámbito del emprendimiento. Se me presentó la oportunidad de ir a Europa a vivir, cosa que no habría siquiera considerado si hubiese estado trabajando en aquella empresa. A lo que voy con todo esto es que no permitas jamás que tu mente se apodere de tu elecciones, la mente es la que crea los miedos en tu cabeza pero la realidad es que nunca es tan terrible como tu mente lo imagina. Ésta vida es tan corta y tan efímera que no podemos estar perdiendo el tiempo en miedos imaginarios ¡Salte de donde no eres feliz! ¿Qué más da? de todos modos no eres feliz, ese cambio es algo distinto y no más de lo mismo.

Al día de hoy puedo compartirte que soy una mujer soltera, de 31 años, sin hijos, sin planes más allá de servir, ser feliz y jamás dejar de moverme. Espero hayas disfrutado de la lectura tanto como yo de la escritura. Deja que esa fuerza interior salga aunque tu mente esté muriendo de miedo.

140_logo

Compartir:

Facebook
WhatsApp
Email

¿Qué te pareció este blog? Compartenos tu opinión, es muy importante para nosotras, ¿Haces lo que te apasiona? ¡Cuéntanos! ¿Cuales son tus proyectos, metas o sueños?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

BLOG EMPRENDEDORAS

No dejes de leer ...

#EdiciónEspecial: Ana Sofía Martínez

«Un emprendedor o una emprendedora, es una persona que transforma entornos desde donde está: como EMPRESARIO/A O COMO COLABORADOR/A.» así suele comenzar Ana Sofí sus conferencias, y para EMPRENDEDORAS ella

#EdiciónEspecial: Nicole Sánchez

Mi nombre es Nicole Sánchez Martínez, tengo 20 años de edad y vivo en la Ciudad de Querétaro, soy estudiante, en la facultad de Psicología de la UAQ, y por

MONETIZACIÓN DE TU EMPRENDIMIENTO

Primero comencemos por entender, ¿Qué es la monetización? La monetización es el conjunto de esfuerzos (estrategias y procesos) de una compañía o emprendedora por generar facturación y beneficios de los

Maternidad y emprendimiento

«Ser una madre emprendedora te proporciona una mayor flexibilidad a la hora de organizar tu tiempo y de poder disfrutar de tus hijos.»   Esta forma de ganarte la vida

Los derechos de la niñas y los niños.

Como parte de esta semana tan importante en el tema de celebrar, cuidar y visibilizar las necesidades de todos nuestras niñas y niños; Nos dimos a la tarea de investigar

Emprendedora, síguenos en nuestras redes sociales.

Scroll hacia arriba